Tu Rincón

VENGA VENGA QUE LLEGAS TARDE


Durante ese curso residía en un dormitorio de la planta 2ª de la Residencia de Santa Bárbara. Era un dormitorio grande de unas treinta o cuarenta camas, todas formadas en líneas de siete u ocho. Las líneas se separaban entre sí por mamparas (que a su vez hacían de cabecero de las camas), con lo que los dormitorios se distribuían formando pasillos.

Una noche, estabamos en el estudio de la planta baja, gran cantidad de alumnos. Era época de exámenes y como siempre ocurría, todo lo dejábamos para última hora, por lo que no era raro que hubiera bastante gente esa noche.

Poco a poco, la gente subía hacia los dormitorios para acostarse, mientras el tiempo pasaba tedioso para los que aún "aguantábamos" en el puesto creyendo que por estar más tiempo de la víspera del examen, lo prepararíamos algo mejor.

Uno de los desvelados nocturnos (ya estabamos muy pocos), se dio cuenta que los ocupantes de una fila completa del dormitorio, salvo uno, aún estabamos levantados, por lo que en su cabeza se comenzó a cocer la trama de esta historia.

El alumno que ya estaba durmiendo en la cama (lo llamaremos "J.A.H. ", un buen tío, legal, voluntarioso, pero un poco inocente, lo que le acarreaba bastantes cachondeos de sus compañeros.

Debían ser las dos o las tres de la madrugada cuando todos nos fuimos al dormitorio, nos situamos junto a nuestras camas, abrimos nuestras taquillas y encendimos la luz.

Comenzamos a actuar mientras uno despertaba a J.A.H. diciéndole:

• ¡ Despierta J.A.H. !, que ya es la hora; ¡venga tío que llegas tarde y vas a perder el autobús!.

J.A.H. levantó la cabeza y comprobó que el resto de sus compañeros de fila en el dormitorio (o sea, nosotros), ya estabamos vestidos, con las camas hechas, cerrando sus taquillas, con los libros en las manos y saliendo por la puerta del dormitorio. Pegando un bote se puso en pié, comenzó a vestirse y a mal hacer la cama. Mientras tanto nosotros íbamos saliendo por la puerta y nos escondíamos en un pequeño cuarto desde el que podíamos ver la puerta del dormitorio.

Al poco rato, J.A.H. salió en corriendo escaleras abajo, y nosotros corrimos en estampida hacia el dormitorio para meternos dentro de las camas, sin desvestirnos y tapándonos solamente con la colcha.

Conteniendo la risa, nos hacemos los dormidos y escuchamos como J.A.H. regresa al dormitorio procurando no hacer ruido, se desviste, se mete en la cama y sin decir palabra se vuelve a dormir, momento en el cual nos comenzamos a desvestir en silencio, nos acostamos y también nos dormirnos.

Por la mañana nos levantamos como si fuese un día más, es decir, nos levantamos sin despertar. Yo ¡ ni me acordaba del suceso de la noche anterior ! y pensaba más en los exámenes que en la broma de la noche anterior; Y así pasé todo el día hasta que llegó la hora del estudio. Por la tarde teníamos unas horas de estudio obligatorio (que solíamos desaprovechar para luego quitarnos horas de sueño estudiando por la noche lo que no habíamos estudiado por la tarde).

Al terminar estas horas, J.A.H. y yo charlábamos mientras nos dirigíamos hacia el comedor para cenar, cuando de repente va y dice:

• " Haber si esta noche duermo mejor "

• " Que ye que dormiste mal " • " No.... pero ¡ tuve un sueño más raro !.

Conociendo lo inquieto que era J.A.H., estoy seguro que se compró un libro de la interpretación de los sueños para saber si había algo raro en su subconsciente.