22/05/2005 - Nº 916

22/05/2005  -   nº 916

 

 EDITORIAL PRENSA ASTURIANA

Director: Isidoro Nicieza

 OVIEDO

 

Hijos del Orfanato

De izquierda a derecha, Mari Carmen Álvarez, Florentino Burón, Estrella González, María José Martín y Luis Miguel Dos Santos, representantes de varias generaciones formadas en el Orfanato Minero. (Ampliar)

 


Ex alumnos de la institución creada en Oviedo en 1929 para hijos de mineros evocan los años pasados en las instalaciones cercanas a Prados de la Fuente

En la década de los ochenta, el Orfanato Minero era el hogar de unos 500 niños. Hoy rondan la veintena, entre internos y externos. Varias generaciones de los «hijos del orfanato» ovetense se reunieron ayer en sus dependencias, en la falda del Naranco, para rememorar sus años en el centro y denunciar, al mismo tiempo, la falta de fondos económicos «para sanear una institución bandera de Asturias y referente en la familia minera que ha tenido que vender ya parte de su patrimonio y arrendar otra con el fin de subsistir». Dispuestos a luchar por el futuro de la institución, los ex alumnos reclaman ahora un plan de viabilidad para el centro y abogan por destinar parte de sus instalaciones para crear una residencia para personas mayores.

C. MATEO

Ellos son el rostro del orfanato minero, el testigo de decenas de generaciones de niños que se convirtieron en adultos entre los muros de una inmensa finca, muy cerca de la antigua cárcel, junto a Prados de la Fuente, cuando en aquella zona aún quedaban pozos y bodegas e inmensidades de zonas verdes «por donde esconderse y escaparse».

Algunos de los alumnos del Orfanato Minero, fundado en l929 por Ernesto Winter, en una de las salas de lo que fuera en su día el hospital provincial (parte de las instalaciones se destinaron a este fin durante la guerra civil y así permanecieron hasta los años sesenta), volvieron a reunirse ayer para redactar, como miembros y colaboradores de la Asociación de Antiguos Alumnos del Orfanato de Mineros Asturianos (OMA) y de la Fundación Docente de Mineros Asturianos (FUNDOMA), un comunicado en el que denuncian «la situación en la que se encuentra la institución, para la que no existen fondos (ni siquiera mineros) que emplear en sanearla, hasta el punto de haber sido necesaria la venta de una parte de su patrimonio y el arrendamiento de otra con el fin de subsistir». A la institución, aseguran, «le debemos la personalidad con la que hemos aprendido a movernos por la vida». Prefieren no pensar en «que algún día sus puertas se cierren definitivamente» y en su lugar se levanten viviendas.

Durante más de una década, el orfanato fue para ellos su hogar, y sus internos, «hermanos como los biológicos, que jugaron, se pelearon y crecieron contigo», comenta el presidente de la asociación, Luis Miguel Dos Santos, el más joven de ellos. Tiene ahora 30 años, llegó al orfanato cuando tenía 5 «y aquí me tiré hasta los 19». Seis de sus ocho hermanos corrieron la misma suerte. Dos Santos fue uno de los internos que vivieron el cambio en el orfanato.

Aunque la estructura de la institución seguía siendo jerárquica -«ibas asumiendo responsabilidad y cambiabas de habitación y de piso en función de la edad y los años que llevases», comenta-, su generación «ya compartió clases con las chicas y como ellas hicimos nuestras camas». Desaparecieron las macrohabitaciones para más de 40 alumnos. En la década de los ochenta, recuerda, «éramos 500, más los que venían como externos». Hoy no llegan a 10 los internos y el número total de alumnos no supera los 20. «Todo se ha ido muriendo poco a poco», convienen los ex alumnos. Juntos, revisan fotos antiguas.
 

 

Los ex alumnos abogan por destinar parte del centro a residencia de mayores para asegurar su futuro


C. M.

«Nos disgusta ver cómo poco a poco va desapareciendo el orfanato donde nos criamos, un referente en la familia minera en particular y en la asturiana en general, que educó a tantos y tantos niños». Los ex alumnos del Orfanato Minero no se resignan a que la institución desaparezca.
En un comunicado redactado ayer por la Asociación de Antiguos Alumnos del Orfanato de Mineros Asturianos (OMA) y la Fundación Docente de Mineros Asturianos (FUNDOMA) aseguran que «con la venta de los terrenos de Prados de la Fuente y de la colonia de Villamanín, en León, tiene que ser suficiente para reflotarlo, no pudiendo permitirnos la venta de más patrimonio por la falta de entendimiento y la falta de un proyecto de futuro, que ha de ser eficaz y viable».


Plan de viabilidad
Conscientes de que «es complicada la colaboración y organización entre organismos tan dispares como los que forman el Patronato del FUNDOMA», los ex alumnos apelan a la responsabilidad que tienen para gobernarlo y confían en «su buen hacer en la creación y aplicación de un plan de viabilidad, en la conservación del patrimonio autónomo y del derecho de los beneficiarios para el disfrute y uso del mismo, independientemente de quién lo gestione».

A juicio del colectivo de ex alumnos, «se deben buscar alternativas para garantizar el mantenimiento de la institución, incluso destinar parte del centro si ello es necesario a la creación de una residencia para persona mayores, ya que son muchísimos los mineros de la tercera edad, muchos de los cuales fueron en su día alumnos del orfanato».
Dispuestos a colaborar «en todo lo que sea necesario para garantizar el futuro del orfanato», los ex alumnos aseguran que no es de su competencia «analizar si la causa de todos los males es la falta de alumnado», pero advierten de que un cambio en los servicios ofertados, modificando el fin del orfanato e incluyendo a personas mayores como usuarios, sería un éxito.