05/11/2006

El Fundoma invertirá diez millones de euros en rehabilitar y poner al día sus instalaciones

Las obras en el complejo de la falda del Naranco ya han comenzado y en una semana se derribará el primer edificio

Elena FERNÁNDEZ-PELLO

El futuro del Fundoma (Fundación docente de mineros asturianos) -el antiguo orfanato minero- ha quedado despejado tras varios años de especulaciones y arduas negociaciones. La fundación ha saneado sus cuentas con la venta de parte de sus terrenos y está a punto de comenzar las obras de adecuación en sus edificios de la falda del Naranco, que serán adaptados a sus nuevos usos formativos y, sobre todo, asistenciales, ya que el complejo contará con varias residencias para discapacitados, ancianos y adolescentes, además de las de estudiantes. En la puesta al día de sus instalaciones, según su director Dimas Suárez, el Fundoma tiene previsto invertir diez millones de euros, que asumirá con sus propios recursos.

Las obras en el recinto que la fundación tiene en Pando, con una decena de construcciones repartidas por una finca de 69.000 metros cuadrados, han empezado por el soterramiento de canalizaciones y cableado. Dentro de una semana aproximadamente está previsto emprender el derribo de uno de los tres pabellones que desaparecerán y que serán sustituidos por nuevas edificaciones. En ellas se habilitará una residencia para personas discapacitadas, con 52 plazas; un centro de día también para ellas, con 60 plazas, y otra residencia para mayores válidos, con 73. El resto de los edificios se mantendrán y serán objeto de rehabilitación en distinta medida, según su estado de conservación.
El chalé, en un extremo de la finca, servirá de residencia para adolescentes tutelados por los servicios sociales, en lo que se denomina como «primera acogida». El edificio ocupado ahora por la administración del Fundoma será un albergue para grupos juveniles, vinculado a programas como las escuelas viajeras, en los que los alumnos visitan otras provincias.
Las cuatro residencias estudiantiles del complejo acogerán a universitarios y jóvenes que preparan el MIR -un centenar de plazas serán para ellos-, además de alumnos de media

 

El Principado pagará renta por los edificios, además del mantenimiento

La ejecución de todo el proyecto, para el que se pedirán fondos mineros, acabará a finales de 2008

E. F.-P.

La mejora de las pensiones, la universalización de la sanidad y de la enseñanza pública, el descenso de la natalidad y los avances socioeconómicos han ido vaciando de contenido las instalaciones del Fundoma, una fundación cuya primera finalidad era atender y educar a los huérfanos de los mineros y que se financiaba con un canon que obligatoriamente debían abonar las empresas del sector. «Ya no hay demanda para aquellos servicios pero pretendemos mantener el principio de solidaridad con los colectivos más desfavorecidos y los discapacitados son uno de ellos», declara su director, Dimas Suárez.

Lo han conseguido a través de un convenio suscrito con la Consejería de Vivienda y Bienestar Social. El Fundoma le alquila sus edificios y la Consejería dispone de ellos para instalar residencias para personas con algún grado de dependencia y ancianos. «Nos pagará la misma renta que a otras instituciones y los servicios de mantenimiento, cocina y lavandería», explica Dimas Suárez.

De todos modos, subraya que la vinculación con la Consejería de Educación no desaparecerá totalmente, a pesar de que en junio del año que viene saldrán del centro sus últimos alumnos, los de cuarto de Secundaria, ya que se seguirá impartiendo formación profesional. El espíritu fundacional, de compromiso con la familia minera, se mantendrá porque el convenio con Bienestar Social prevé que los discapacitados y estudiantes vinculados a ella tengan un tratamiento especial al solicitar su ingreso.
Regulación laboral
La plantilla de profesores que trabajaba en el centro ha sido objeto de una regulación de empleo: fue rescindido el contrato de nueve de ellos y uno se jubiló. Otros cuatro saldrán en junio de 2007. En la actualidad, según su director, están vinculadas laboralmente al Fundoma una treintena de personas.
Una de las prioridades de la fundación, escarmentada tras años de estrecheces económicas, es mantener sus cuentas saneadas. «Ésta puede y debe ser una institución con gastos e ingresos equilibrados», afirma su responsable. Para ello cuentan con el fondo de 7,2 millones de euros que les reportó la venta de los 49.000 metros cuadrados de terreno en los que ahora se levantan las urbanizaciones de Prados de la Fuente. «Nos hemos desprendido de patrimonio muerto para darle vida», puntualiza.Suárez confía en obtener una subvención a cuenta de los fondos para la reconversión de las comarcas mineras que, junto a ese dinero, le permita afrontar los diez millones que requiere la adecuación de las instalaciones de la ladera del monte Naranco.

En el complejo de edificios del Fundoma, en el que convivirán unas doscientas personas con discapacidades o limitaciones de movilidad, se aplicará un plan de supresión de barreras arquitectónicas, salvando los desniveles del terreno y las escalinatas con rampas y elevadores. Se habilitará un circuito peatonal, que comunicará todas las instalaciones, y se abrirán accesos para que los vehículos puedan llegar a todos los rincones de la finca -algo que no sucede ahora-. Queda por decidir qué hacer con la iglesia, un edificio de los años setenta y sin valor arquitectónico, según Dimas Suárez, y que carece de sentido en una institución laica, añade.

La transformación del Fundoma no tardará en hacerse evidente. En enero del año que viene está previsto iniciar la construcción de la nueva residencia que se levantará sobre el solar ocupado por el pabellón que se demolerá dentro de unos días. A finales de 2008, el director de la Fundación quiere que todo el proyecto haya sido ejecutado.
 

Una apuesta decidida por las energías sostenibles

E. F.-P.

Los edificios del Fundoma se calentarán con energías sostenibles a través de la combustión de biomasa y con paneles solares.
En unas pequeñas naves, en la zona conocida como El Portón, estará la instalación para quemar biomasa. «Se quemarán entre novecientas y mil toneladas de biomasa al año», indica el director de la fundación. «La instalación es más cara, pero la gran diferencia radica en la emisión de gases contaminantes», hace notar.
Explica que tampoco el abastecimiento es sencillo. Hay pocos suministradores de biomasa y el más cercano que han localizado, de huesos de aceituna, está en Granada. Dimas Suárez comenta que están pendientes de la apertura de una fábrica que, según su información, se abrirá próximamente en Tineo. Para evitar imprevistos que dejen el complejo fuera de servicio, elegirán una instalación de biomasa que permita también quemar gas.

El polideportivo, en cuya renovación se invirtieron el año pasado 350.000 euros, ya cuenta con placas solares, que también está previsto colocar en el resto de los edificios del complejo.